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Este fin de semana he recuperado la sana costumbre de preparar unos gofres para combatir el frío y, la verdad, no consigo encontrar la receta perfecta. Además del problema habitual del azúcar perlado, que suele ser ingrediente habitual para estos dulces, está la cantidad de variaciones que tiene la receta. Sólo en el blog de L'Exquisit podéis encontrar dos recetas distintas, la de gofres y la de gofres de Lieja y en Recetas de rechupete tenéis esta otra que ha sido la que finalmente he preparado.
Yo aún ando a la búsqueda de la receta perfecta de gofres y tengo que confesaros que la de Rechupete que he preparado me ha parecido excesivamente grasa, con demasiado sabor a mantequilla. Si bien es cierto que me gusta el resultado de la masa fermentada en vez de una masa con levadura química. Sonia el l'Exquisite recomienda en su receta tradicional usar margarina en vez de mantequilla así que esa será la próxima variación que voy a probar.
En cualquier caso, en cuanto la perfeccione, os traeré aquí la receta perfecta de gofres. Mientras tanto, podéis usar cualquiera de las tres que os he dejado antes.
No por el hecho de estar cuidándose un poco (o un mucho, eso depende de cada cual), tenemos por qué privarnos de algún capricho dulce con el que acompañar el café o las infusiones. Estas galletas, son un buen ejemplo de ello.
A partir de la receta de galletas de avena y naranja con aceite de oliva (del siempre recomendable blog de isasaweis), preparé una buena horneada adaptándolas a mi gusto con algunos cambios en los ingredientes: Añadí zanahorias (¡me encantan en repostería!), les quité el huevo y el zumo de naranja y, además, les reduje la cantidad de azúcar y aceite sin que se resintiera en absoluto su sabor ni textura.
Es cierto que sin el huevo el resultado está más cerca de la granola que de la galleta pero son jugosas, con una corteza crujiente y, gracias a la zanahoria, tienen un color muy atractivo.
Es cierto que sin el huevo el resultado está más cerca de la granola que de la galleta pero son jugosas, con una corteza crujiente y, gracias a la zanahoria, tienen un color muy atractivo.
- Ingredientes (para diez galletas):
- 100g de copos de avena.
- 50g de harina integral de trigo.
- 40g de azúcar moreno.
- 45g de aceite de oliva.
- 1 zanahoria grande rallada finamente.
- 1 c/s de miel.
- 1 c/c de levadura química.
- La ralladura de un limón.
- Una pizca de sal.
- Preparación:
Se mezclan los ingredientes en un bol, se dejan reposar diez minutos, y después, con las manos mojadas, se hacen "tortillitas" de medio centímetro de altura que hornearemos sobre papel de horno a 175ºC durante doce minutos.
Conviene dejarlas enfriar en rejilla durante unos minutos antes de comerlas pero... ¿quien soy yo para impediros vivir locamente?
Se mezclan los ingredientes en un bol, se dejan reposar diez minutos, y después, con las manos mojadas, se hacen "tortillitas" de medio centímetro de altura que hornearemos sobre papel de horno a 175ºC durante doce minutos.
Conviene dejarlas enfriar en rejilla durante unos minutos antes de comerlas pero... ¿quien soy yo para impediros vivir locamente?
Tener una gofrera, incluso siendo un gran fan de ese dulce, no parece algo a lo que se le vaya a sacar mucho partido, ¿verdad?. Gofrera, gofre y.... para de contar. Pues no. Siempre se le puede dar una vuelta a estos cacharros y esta que os traigo es una receta para hacer unas galletas italianas llamadas pizzelle o ferratelle usando la gofrera.
La receta original de La mia vita dolce / my sweet life, incluye como ingrediente opcional esencia de vainilla. Yo no la he usado ninguna de las veces que he hecho esta receta aunque, seguramente, mejorará el sabor final matizando el huevo. En cuanto al aceite, he utilizado virgen extra variedad hojiblanca y en el sabor final se nota el sabor. Quizás podría sustituirse por uno de menor calidad e incluso mezclarlo con alguno más ligero (¿girasol?) pero eso lo dejo a vuestro criterio una vez hayáis probado la receta original.
- Ingredientes (para unas 5 obleas que, en mi gofrera, se dividen en 5 galletas).
- 1 huevo.
- 25ml de aceite de oliva.
- 52g de azúcar glas.
- 77g de harina de repostería.
- 1 c/c de semillas de anís.
- Preparación.
Batimos el huevo con el aceite y el azúcar glas. Tamizamos la harina, la añadimos a la mezcla y seguimos batiendo. La mezcla es muy espesa y podemos tener la tentación de añadir más aceite del indicado en la receta pero no es necesario. Machacamos en un mortero las semillas de anís y las añadimos. Dejamos reposar la mezcla en frío hasta que vayamos a preparar las galletas.
Calentamos la gofrera y, cuando alcance la temperatura adecuada (alta, pero no la máxima) untamos la superficie con aceite de girasol usando un pincel para que no se adhieran las galletas y añadimos una cucharada sopera colmada de la masa.
Horneamos cada oblea unos cinco minutos (dorada pero sin que lleguen a tostarse) y las vamos retirando para que se enfríen.
Una cosa curiosa de estas galletas es que, recién sacadas de la gofrera son elásticas por lo que podemos dejarlas sobre un molde para que cojan su forma y en unos segundos tendemos un recipiente de galleta ideal para cremas líquidas o helados. ¿No os parece fantástico?
¿Alguna vez habéis estado en Lisboa? ¿Conocéis a alguien que haya estado? Si la respuesta a una de las dos preguntas es afirmativa, es imposible que no hayáis probado o al menos escuchado hablar de los Pastéis de Nata de Lisboa o Pastéis de Belém.
Yo hace mucho tiempo que estoy enamorado de estos dulces (desde la primera vez que visité Lisboa, que fue hace...) pero como se supone que la receta es secreta y los que he probado en otros lugares nunca me han convencido, siempre he creído que sería difícil reproducirlos y no me había animado a prepararlos. Hace unas semanas, sin embargo, encontré esta receta de Pastéis de Nata en Leite's Culinaria y, a simple vista, el resultado me pareció de lo mas apetitoso.
Así que este fin de semana me decidí a probarla siguiendo la receta al pie de la letra. ¿El resultado? Pues pesar de los problemas iniciales con las medidas de los ingredientes y su conversión (tazas en gramos, etc.), muy bueno. Una merienda fantástica y espolvoreados con azúcar glas y canela están muy ricos. Pero... Si. Tienen un pero, el relleno de esta receta tiene demasiada harina para mi gusto y, aunque como os digo están bastante ricos, no se acaban de parecer a los lisboetas.
La próxima vez que los prepare (que será pronto) creo que el resultado mejorará sensiblemente cambiando la masa de las tartaletas por el hojaldre de los cruasanes caseros, reduciendo la cantidad de harina en la crema y aumentando la proporción de yemas, haciendo esta más parecida a una crema pastelera. Entonces os dejaré aquí mi propia receta pero, mientras tanto, podéis consultar la de Leite's Culinaria y adaptarla a vuestro gusto.
La receta de los cruasanes que usaba hasta ahora estaba bien, no seré yo quien diga lo contrario. Pero había algo que no acaba de convencerme, su miga estaba más cerca del pan de leche que del toque hojaldrado que (al menos para mi) debe tener un buen cruasan así que, después de evolucionar la receta de pizza artesana que usamos en casa hasta un punto con difícil mejoría, ha llegado el momento de investigar en busca de una buena receta.
Después de un buen rato de investigación e interesante lectura en el foro del pan, me quedé con dos recetas bastante similares en cuanto a ingredientes y proporciones con las que empezar a trabajar, la de la chica de las recetas y la de l'exquisit. De estas dos, he seguido principalmente la de l'exquisit, incluyendo la elaboración usando prefermento y masa, y el resultado ha sido más que bueno: Un hojaldrado muy rico, una textura muy interesante (crujiente en superficie) y un sabor suave pero... Si. Hay un pero. El encapsulado de la mantequilla no ha ido bien y en el último pliegue y giro de la masa se ha abierto y ha perdido un poco al abrirse el laminado, por lo que no he podido extenderla todo lo necesario antes de formar las medias lunas de modo que las capas no han sido todo lo finas que me habría gustado aunque, como os digo, estan buenísimos.
Ya he tomado nota de las posibles mejoras y cuando los haga de nuevo, os contaré qué tal han salido.
Bizcocho de yogurt, el epítome de la repostería casera. Cuando era pequeño, las tardes de domingo invernales olían a bizcocho de yogurt, a torta de matalauva o a roscos fritos de modo que en nuestro imaginario familiar, este bizcocho de yogurt (o alguna de sus variantes) es lo más parecido que tenemos a las madalenas de Proust.
- Ingredientes:
- 3 huevos.
- 1 medida de yogurt, preferentemente de limón.
- 2 medidas de azúcar (o 1 de azúcar glas y 1 de azúcar granulado).
- 3 medidas de harina floja.
- 1 medida de mantequilla sin sal.
- 1 sobre de levadura en polvo.
- La ralladura de un limón.
Batir huevos, yogurt, azúcar y mantequilla en pomada hasta homogeneizar. Añadir harina y levadura tamizadas y seguir batiendo hasta obtener una pasta cremosa y sin grumos. Verter en un molde engrasado y enharinado y hornear durante 45 minutos a 150º C.
Tartaletas de pasta frolla con mermelada de fresa.
La receta para la pasta frolla en mi nueva libreta de recetas:
La receta para la pasta frolla en mi nueva libreta de recetas:
Ahora que nadie nos lee, os voy a confesar un pequeño secreto: Aunque lo disimule, soy un goloso redomado.¿Os habéis recuperado ya de tan espectacular y sorpresiva revelación? Bien, sigamos adelante entonces. Soy un goloso y me encantan los gofres (los gofres, los cruasanes, las madalenas, las palmeras de chocolate, las berlinas rellenas y un excesivamente largo etcétera).
Pero hoy nos vamos a centrar en los gofres. En los gofres y en las obviedades. Para hacer gofres hace falta una gofrera. Parece obvio pero, ¿lo es? La gofrera, en esencia, moldea unas cucharadas de masa a un grosor por debajo del medio centímetro en forma de panal y la calienta hasta cocinarla y caramelizarla parcialmente. ¿Qué sucede si te apetece comerte un gofre a una hora intempestiva y no tienes gofrera? Obviamente no vas a poder hacerlos. Pero como no hay cosa más peligrosa que un cocinillas con hambre y tiempo libre para experimentar, hete aquí que la fantástica receta de gofres de Sonia (L'Exquisit) acabó convertida en receta de galletas "gofreras" después de adaptar los ingredientes a los que tenía en la nevera (en casa no uso margarina y la cambié por mantequilla) y pasar por mi horno.
El primer experimento salió bastante rico (unas galletas abizcochadas, muy tiernas) y días después preparé algunas versiones (con canela, con coco, glaseadas,...) con la diferencia de que esta segunda vez si las dejé enfriarse sucediendo algo muy curioso: Pasaron de estar tiernas y abizcochadas a estar crujientes en cuestión de media hora. A ver, los del fondo, menos risas que ya había comentado que soy un goloso.
En fin. Si queréis preparar unas galletas en el estilo de las lenguas de gato con una sencilla receta, tomad nota.
Ingredientes:
- 3 huevos.
- 180 g de harina floja (de repostería).
- 10 g de azúcar vainillada.
- 10 g de azúcar glas.
- 180 g de mantequilla.
- 5 cucharadas de coco rallado fresco.
- Esencia de vanilla.
Preparación:
Ponemos la mantequilla a punto de pomada y la llevamos a la batidora donde la mezclamos con los dos tipos de azúcar y la batimos hasta emulsionar. Añadimos después los huevos y la esencia de vainilla y cuando se haya homogeneizado la mezcla, agregamos la harina tamizada y el coco y seguimos batiendo hasta que tengamos una crema fina.
Precalentamos el horno a 175º y en una bandeja de horno cubierta con papel de hornear preparamos pequeñas porciones de la crema usando una manga pastelera. Ojo aquí porque la masa al entrar en el horno perderá la consistencia y se expandirá mucho por lo que será necesario tener unas cuantas bandejas para hornear de a poco y que las galletas estén separadas entre si.
En el horno las tendremos unos 12-13 minutos (o hasta que se empiecen a dorar) y las dejaremos enfriarse unos quince o veinte minutos en una rejilla para que la textura quede crujiente y podamos apreciar los matices en el sabor. De lo contrario, nos las comeremos calentitas, tiernas y aromáticas y seguro que ninguno de nosotros quiere eso. Ejem.
La Tarta Sacher es una delicia vienesa de la que no existe receta "oficial" ya que la familia que regenta el Hotel Sacher y donde comenzaron a producirla nunca la ha hecho pública pero digamos que existen multitud de versiones oficiosas que comparten la misma base: Un bizcocho de chocolate amargo, un relleno de mermelada de albaricoques y ganache de chocolate como cobertura.
Ya he preparado un par de versiones de esta tarta y os recomiendo dos variaciones sobre la receta original: En vez de mermelada de albaricoque, usad mermelada de fresa que contrasta mejor con el chocolate y, aunque en algunas partes os recomiendan añadir 50g de almendra picada para el bizcocho queda bastante más ligero e interesante de textura sin ellas.
- Ingredientes para doce personas:
- 180g de azúcar (90 g de azúclar glas y 90 g de azúcar normal).
- 175g de mantequilla.
- 8 huevos.
- 175g de chocolate fondant (70% cacao).
- 180g de harina.
- 1 c/s levadura química.
- 1/2 c/s vainilla líquida.
- Sal.
- 1 bote de mermelada de fresa.
- Preparación:
Separar las yemas y las claras. Montar las claras a punto de nieve con la vainilla y una pizca de sal y reservar en la nevera.
Fundir la mantequilla y, con batidora de varillas, batir con el azúcar. Fundir el chocolate, incorporar a la mezcla y batir también hasta homogeneizar. Añadir las yemas y batir también.
Agregar la levadura a la harina, tamizar y añadir al cuenco para seguir batiéndola. Una vez esté bien homogénea la mezcla, agregar las claras en punto de nieve y con una lengua de gato, vamos haciendo movimientos envolventes para que se mezclen las dos preparaciones sin que las claras pierdan volumen.
Llevamos a un molde engrasado y en el horno, que habremos precalentado a 175º, horneamos durante 30 minutos.
Una vez listo el bizcocho, desmoldamos y dejamos enfriar del revés (de modo que la cara más plana la usaremos como parte superior de la tarta).
Para la ganache de chocolate, en un cazo a fuego lento calentamos la la nata con la mantequilla, agregando el chocolate y mezclando bien hasta que este último se disuelva completamente y nos quede un sirope.
Enfriado el bizcocho, cortamos por la mitad, lo abrimos y lo untamos de mermelada. Volvemos a taparlo y lo cubrimos con la ganache poco a poco dejando que cubra completamente la tarta como una película espesa. Llevamos a enfriar a la nevera durante unas horas para que la tarta coja cuerpo.
Debo reconocer que la última vez que hice una angélica el aspecto resultante fue muy distinto y es que cualquier cambio en las harinas o en la categoría de los huevos utilizados varía mucho el resultado final de la masa en cuanto elasticidad y facilidad de manipulación y, en esta ocasión, no quedó todo lo elástica que era necesario para poder estirarla bien. Aun así, el sabor de este dulce es fantástico y como se que lo haré de nuevo muy pronto, traeré alguna foto más para que veais el resultado.
Ingredientes.
Para el prefermento.
- 135 g de harina de fuerza.
- 5 g levadura fresca.
- 75 g de agua .
- 400 g de harina de fuerza
- 75 g de azúcar
- 120 g de leche
- 3 yemas de huevo
- 1 c/c. de sal
- 120 g de mantequilla + 50 g para el relleno
- 6 cucharadas de azúcar glas.
- 1 clara de huevo.
- 100 g de pasas.
- Canela y cacao en polvo.
Mezclar los ingredientes del prefermento en un bol y dejar que actúe la levadura por, al menos, un par de horas.
Mezclar el azúcar con la leche, las yemas de los huevos, el azúcar y la sal y batir hasta que quede bien mezclado. Añadir la mantequilla en pomada y, una vez disuelta, añadir la harina y comenzar a amasar. Cuando esté bien amasado, añadir el prefermento y unir las dos masas hasta que quede homogénea.
Cubrir y dejar reposar hasta que duplique su tamaño.
Con la masa lista, la llevamos a la mesa de trabajo y procedemos a alisar el bollo con el rodillo hasta que nos quede un rectángulo lo más fino posible (la masa es bastante elástica y podemos hacerla muy fina). Una vez extendida, la cubrimos con los 50 gramos de mantequilla que previamente habremos derretido y que extenderemos con un pincel hasta pintar la cara superior de la masa. Espolvoreamos un poco de canela y cacao y repartimos las pasas por la superficie. Una vez hecho esto, plegamos la masa sobre si misma haciendola girar dejando dentro el rellno y haciendo un rollo.
Una vez hecho el rollo relleno, lo hacemos girar para estirarlo lo máximo posible y, una vez alcanzado ese punto, lo doblamos por la mitad haciendo una trenza con el mismo. Si la trenza es lo suficientemente larga, la depositamos en el molde en el que la vamos a hornear haciendo un rosco alrededor de un vaso (como si la trenza fuese un donut) que retiraremos justo antes de hornear.
Dejamos la masa madurar otros 20 minutos más mientras precalentamos el horno a 180º y una vez transcurrido ese tiempo la introducimos en el horno donde la tendremos una media hora (hasta que se dore la superficie). En este tiempo, prepararemos una glasa ligera con la que cubriremos la angélica cuando la saquemos del horno y, una vez hecho esto, la volveremos a llevar al horno (ya apagado) para cocinar la glasa.